viernes, 17 de junio de 2011

La reproduccion de los animales

Se pueden considerar como funciones esenciales en los seres vivos
la nutrición, relación, regulación y reproducción. Las tres primeras atienden
a la conservación del individuo, en el sentido del aporte de material
energético y estructural, regulación de su fisiología como un todo y su
relación respecto al medio en que viven y con otros seres vivos. La reproducción
en cambio, atiende a la conservación de la especie como un
tipo con características propias, que son transmitidas de generación en
generación.
En los animales se encuentran dos modos de reproducción, asexual
y sexual.
La reproducción asexual es aquella en la cual se da lugar a un nuevo
individuo a partir de un grupo de células somáticas del individuo progenitor.
La reproducción sexual es aquella en la cual dos células más o menos
diferenciadas —gametos— se fusionan, previa reducción del número
de cromosomas, para dar una célula nueva —cigoto— que por divisiones
sucesivas —en el caso de metazoos— dará lugar al nuevo individuo.
REPRODUCCIÓN ASEXUAL.
Este tipo de reproducción se encuentra muy extendida en protozoos
y en metazoos inferiores, aunque hay algunas diferencias entre los pro410
RAFAEL JORDANA Y LUIS HERRERA
cesos que se dan en uno y otro grupo. Así en protozoos, la reproducción
asexual, que es el mecanismo más frecuente de reproducción en estos
animales, se limita a la bipartición con mitosis (Chen, 1967). En algunos
casos la reproducción asexual alterna con la reproducción
sexual formando ciclos biológicos complejos. Casi todos
estos animales son parásitos y las distintas fases del ciclo biológico, suceden
en uno o varios huéspedes alternando con el medio. En estos ciclos
la fase sexual y asexual alterna con formas de resistencia.
En los metazoos la reproducción asexual puede ser de formas muy
diversas.
GEMACIÓN.
Es el proceso según el cual un conjunto de células de diversos tejidos
forman un primordio germinal en el que sucede la organogénesis completa
de un animal de las mismas características que el progenitor. El
organismo hijo puede quedar unido al progenitor y de esta manera se
forman colonias, o se separa de él dando lugar a individuos libres
En el primer caso los distintos individuos que forman la colonia pueden
tener especialización funcional para fines distintos en servicio de la
colonia, como ocurre en sifonóforos o pueden dar colonias de animales
iguales, como ocurre con las esponjas, ascidias, etc. En el segundo caso
el individuo resultante puede ser igual o distinto del individuo progenitor.
Algunas medusas producen por generación otras medusas idénticas
a ellas. Otras medusas, en cambio, provienen por gemación de unas formas
asexuales: los pólipos.
La reproducción por gemación se encuentra en muchos animales: esponjas,
celentéreos, briozoos, tunicados, anélidos, cestodos, lofoforodos...
ESCISIPARIDAD.
Esta forma de reproducción asexual no debe de confundirse con la
gemación. En la escisiparidad la reproducción se realiza por escisión del
individuo en partes más o menos diferenciadas.
Arquitomía.
Este modo supone una escisión espontánea del animal en dos o más
partes, produciéndose a continuación la regeneración del individuo comREPRODUCCIÓN
SEXUAL EN ANIMALES
pleto, a partir de cada una de las porciones en que se ha dividido. Este
modo de reproducción ocurre en actinias por escisión longitudinal, en
la hidra de agua dulce, medusas, equinodermos, platelmintos y algunos
anélidos Paratomía.
Este término se emplea para designar un tipo de escisiparidad en la
que el individuo progenitor se diferencia, antes de la escisión, en dos
individuos que se separan cuando están totalmente diferenciados, como
ocurre en anélidos, turbelarios y platelmintos (Aron, 1966).
REGENERACIÓN.
La regeneración es un fenómeno según el cual de un animal amputado
o de la parte separada se produce un individuo completo sin defecto
(Hay, 1966). Este fenómeno está estrechamente relacionado con la reproducción
asexual, pero mientras que la asexualidad es un modo de
reproducción espontáneo, la capacidad de regeneración se da después
de una rotura traumática, no espontánea, sino por acción de fuerzas
externas, lo que supone una capacidad de reorganización y reconstrucción
del todo a partir de una parte o de la parte desde el todo.
Esta capacidad es mayor en animales poco diferenciados y va haciéndose
menor conforme aumenta la diferenciación y especialización
a lo largo de la escala zoológica.
En los estados inferiores de organización animal, les células presentan
totipotencia, es decir, unas células diferenciadas en tejidos son capaces
de desdiferenciarse y comenzar una nueva diferenciación en un
sentido distinto del que tenían. De la capacidad de producir un individuo
completo a partir de un brazo en una estrella de mar, se llega, en otros
animales, a regenerar un miembro —como por ejemplo la cola en algunos
reptiles— o a una simple cicatrización, con aparición de un tejido
distinto de los que existían, que repara el daño sufrido.
Los distintos modos de reproducción asexual pueden resumirse como
la independencia de una o varias células del control fisiológico del
organismo como un todo ordenado y organizado. Supone un aislamiento
de esas células, que comienzan la formación de un nuevo individuo.
Desde el punto de vista evolutivo, la reproducción asexual tiene muy
poco potencial de variación, ya que el organismo hijo es genéticamente
igual al organismo progenitor, no hay posibilidad de variación y por
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tanto hay muy poca capacidad de adaptación de la especie a posibles cambios
ambientales.
REPRODUCCIÓN SEXUAL.
Podría definirse en esencia como el fenómeno por el cual dos células
más o menos diferenciadas —gametos— o simplemente dos núcleos en
algunos casos, se aparean y se fusionan. Probablemente la ventaja más
importante de la reproducción sexual es el aumento de variabilidad que
resulta de la fusión del material hereditario de dos organismos: los progenitores.
Y que conduce a la aparición de un nuevo organismo, semejante
pero no idéntico a ellos. Esta variabilidad tiene una gran importancia
evolutiva, debido a que se producen dentro de la especie individuos
distintos, capaces de adaptarse por largos períodos a nuevos cambios
en el medio ambiente La reproducción sexual, a pesar de que requiere una secuencia de
procesos bastante complejos, respecto a los mecanismos más sencillos
que se efectúan en la reproducción asexual, se extiende a todos los seres
vivos, desde los organismos unicelulares a los pluricelulares más evolucionados
En estos últimos tiene lugar
la especialización de células destinadas a aparearse, que son los gametos.
En los primeros en cambio, el gameto no se distingue morfológicamente
de la simple célula vegetativa, por lo que es necesaria la aplicación
de otro criterio distinto al de la diferenciación celular, que es la dotación
cromosómica. La fusión de los núcleos idénticos conduce a la duplicación
de la dotación cromosómica. Pero para que se mantengan
constantes las características nucleares de la especie, es indispensable
que en un momento u otro, tenga lugar la reducción a la mitad de esta
dotación cromosómica, que es precisamente el papel de la meiosis. El
ciclo de reproducción sexual de cualquier organismo se presenta por tanto
como la sucesión de dos fases complementarias: una haplofase (n número
de cromosomas) y una diplofase perpetuación de la especie. De tal manera que la especie habitualmente
presenta una multiplicación vegetativa, de la que ya se ha hablado, y
sólo cuando las condiciones del medio son desfavorables, adopta los procesos
sexuales como una forma de renovación del patrimonio hereditario.
Esta sexualidad facultativa no es exclusiva de los protozoos, sino
que se presenta también en numerosos metazoos de vida libre, y tiene
diferentes aspectos como son la hologamia, autogamia, isogamia y anisogamia
Hologamia.
En ciertos flagelados, después de un período más o menos largo, en
el cual se suceden una serie de divisiones reproductoras estrictamente
vegetativas, dos individuos pueden aparearse, y tras la cariogamia
—unión de núcleos— y fecundación dan origen a un cigoto diploide, que
experimenta la meiosis, dando lugar a cuatro individuos haploides. Un
ejemplo lo constituye el caso de Chlamydomonas, donde individuos biflagelados
se unen por parejas, dando un cigoto móvil con cuatro flagelos,
tras una eliminación de los flagelos y elaboración de una membrana
resistente, tiene lugar la cariogamia e inmediatamente ocurre la meiosis
con formación de los cuatro individuos haploides.
3.1.2. Autogamia.
La autogamia «in sensu stricto» es una forma de reproducción que
está restringida a ciertos protozoos ciliados, heliozoos, flagelados y otros
protistas como los crisomonadinos. El fenómeno en esencia consiste en
una redistribución del material nuclear —variabilidad— que puede suponer
para la especie una mejor adaptación al cambio experimentado en
el medio ambiente. El ejemplo más característico lo constituye el Actinophrys
sol. El heliozoo tras un enquistamiento se divide en dos células,
cada una de las cuales experimenta la meiosis (ciclo de maduración
idéntico al que se conoce en los organismos superiores, emisión de dos
glóbulos polares y reducción cromosómica). Estas dos células hijas haploides,
son verdaderos gametos morfológicamente idénticos, aunque
existe cierta heterogamia en el momento de la fecundación, en la cual
uno de los dos gametos —el masculino— emite una prolongación pseudopodial,
al tiempo que el contenido nuclear pasa al gameto femenino.
Ocurre así la fecundación y formación de la especie cigoto diploide.
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Isogamia.
El cigoto resulta de la fusión de dos gametos morfológicamente iguales,
llamados por esta razón, isogametos. Se presenta la isogamia en protozoos
y en numerosas algas. Entre los protozoos, los foraminíferos constituyen
un ejemplo típico. Los gamontes o especies que dan lugar a los
gametos contienen numerosos núcleos. En un momento dado tiene lugar
la liberación de células provistas de un par de flagelos: los isogametos.
Estos gametos aparentemente iguales, presentan diferencias fisiológicas
y bioquímicas que constituyen entre otros caracteres, criterios que
definen la bipolaridad sexual de los isogametos.
Anisogamia.
La anisogamia en la especie supone la existencia de dos tipos de gametos:
un gameto masculino o androgameto de pequeño tamaño pobre
en citoplasma generalmente móvil, y un gameto femenino o ginogameto
de gran tamaño rico en citoplasma y frecuentemente inmóvil
Ya en los protozoos parásitos se encuentra esta dualidad
estructural de las células reproductoras, por ejemplo en el esporozoo
causante del paludismo
METAZOOS.
La reproducción sexual en los metazoos se presenta según un patrón
básico que implica la existencia de unas células especializadas, características
de uno y otro sexo, que son los gametos. Esta heterogametia presente
en los metazoos, supone una anisogamia muy marcada, llamada
oogamia. En la cual el gameto masculino o espermatozoide fecunda al
gameto femenino o óvulo, para formar un cigoto diploide que tras el
desarrollo, origina un nuevo individuo.
La formación de estas células sexuales especializadas tiene lugar mediante
la espermatogénesis o oogénesis en la gonadas masculinas testículos
o femeninas ovarios respectivamente.
La dotación haploide de los gametos, respecto de la diploide del cigoto,
supone que en el período de formación de los primeros ha de existir
una reducción del número de cromosomas, a través de la meiosis
del griego μειοω = disminución— fenómeno que juega un papel trascendental
en la variabilidad de la especie, como veremos más adelante.

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